SEMANA DEL 20 AL 24 DE ABRIL
Vemos este vídeo y pensamos
sobre ello:
Buenos días, chicos/as:
Os envío las tareas para hoy.
De todas formas,
estas tareas también se publican en el blog de 1º de Antavilla: https://1antavilla.blogspot.com/
Si nos queda tiempo, después de ver el vídeo y
pensar en el mensaje, seguimos con esta lectura:
LECTURA
1)
DECIDIMOS JUNTOS:
Tenemos
que valorar las opiniones de otros/as y tomar la mejor decisión, que puede ser
nuestra opinión o la de otros/as.

2)
ACTIVIDAD: lectura de un cuento:UNA
HISTORIA CON DOS FINALES
Cuento corto: “Ni que
sí, ni que no”:
“Ni que sí, ni que no”.
“El abuelo Genaro solía contar unos cuentos
maravillosos. Nadia esperaba siempre con impaciencia el momento en que tocaba
irse a la cama. Era entonces cuando el abuelo, ajustándose sus gafitas
redondas, comenzaba a hablar con su voz grave.
A veces cogía los libros de la estantería y
simplemente leía imitando voces, poniendo caras y haciendo ruidos. Pero la
mayoría de las noches, el abuelo Genaro se inventaba sus propios cuentos.
Él decía que no, que eran historias reales que había vivido durante su época de marino. Pero Nadia no sabía si creerle. ¿Cómo aquel hombrecillo bajito y flaco podía haber vivido todas aquellas aventuras peligrosísimas en alta mar? Nadia no podía imaginar al abuelo Genaro, tan tranquilo y sonriente, enfrentándose a una tripulación rebelde, gritando con genio y atacando sin piedad los barcos de piratas malvadísimos.
Él decía que no, que eran historias reales que había vivido durante su época de marino. Pero Nadia no sabía si creerle. ¿Cómo aquel hombrecillo bajito y flaco podía haber vivido todas aquellas aventuras peligrosísimas en alta mar? Nadia no podía imaginar al abuelo Genaro, tan tranquilo y sonriente, enfrentándose a una tripulación rebelde, gritando con genio y atacando sin piedad los barcos de piratas malvadísimos.
– Abuelo, reconócelo, ¡es imposible! Te lo estás
inventando.
Pero el abuelo Genaro no decía ni que sí, ni que no.
Siempre respondía lo mismo:
– Todo es posible si creemos en ello. Depende de ti…
Y Nadia se quedaba siempre con la duda, pensando que a
lo mejor el abuelo le estaba diciendo la verdad y ella era la nieta de uno de
los marinos más valientes de todos los mares.
Pero una noche, el abuelo Genaro no estaba junto a su
cama dispuesto a contarle un cuento. Se había puesto enfermo y habían tenido
que llevarlo al hospital.
– ¿Te pondrás bien, abuelo? No puedo dormir sin tus
cuentos.
– Claro que sí, Nadia, los viejos marinos somos duros de pelar. Yo he luchado contra ballenas carnívoras, contra terribles tempestades y malvados piratas. ¿De verdad crees que una enfermedad va a ser un problema para mí?
– Claro que sí, Nadia, los viejos marinos somos duros de pelar. Yo he luchado contra ballenas carnívoras, contra terribles tempestades y malvados piratas. ¿De verdad crees que una enfermedad va a ser un problema para mí?
Pero en aquella cama de hospital, el abuelo Genaro
parecía más pequeño y flacucho que nunca. Hasta su voz, tan grave y profunda,
había pasado a ser tan solo un susurro.
Una semana después, el abuelo seguía en el hospital.
Así que una noche, Nadia tomó una decisión. Si el abuelo no podía ir a contarle
cuentos, sería ella la que le contaría cuentos a él.
Cuando le dijo a Mamá que se marchaba al hospital a
contarle un cuento de buenas noches al abuelo, a Mamá casi le da un ataque de
risa…
– Pero ¡cómo vamos a ir al hospital a estas horas! No
nos van a dejar entrar…
Pero tanto insistió Nadia, que Mamá tuvo que hacerle
una promesa. Al día siguiente, en cuanto saliera del colegio, irían a verle.
Así Nadia podría contarle todos los cuentos que quisiera, aunque no fueran
cuentos de buenas noches.
Al abuelo le encantó la idea, aunque al principio
Nadia no sabía muy bien que contarle. Pero pronto, Nadia descubrió que había
muchas cosas que podían convertirse en un cuento: el misterioso maletín que
traía siempre el profesor de inglés, la colección de canicas que tenía Miguel,
la capacidad que tenía la maestra de resolver siempre todas las preguntas…
– Nadia, reconócelo, ¡es imposible! Te lo estás
inventando. ¿Cómo va a ser tu maestra un hada madrina si no tiene varita? –
exclamaba divertido el abuelo Genaro.
Pero Nadia no decía ni que sí, ni que no. Siempre
respondía lo mismo:
– Todo es posible si creemos en ello. Depende de ti…
Y tanto creyeron Nadia y el abuelo Genaro en el poder
de la mente y de la imaginación, que un día, por fin, salió del hospital. Todo
volvió a la normalidad. El abuelo recuperó su voz grave de marino y Nadia nunca
más dudó de sus historias.
Todas eran posibles porque Nadia creía en ellas…”
Como podéis ver, siempre hay más de una posibilidad de
entender y de pensar.
3)
EXISTEN FORMAS DE SOLUCIONAR PACÍFICAMENTE LOS
CONFLICTOS.
Y la
solución está en el valor de la EMPATÍA, por la cual nos ponemos en la piel del
otro/a, para tratar de entender porqué piensa así.
4)
APRENDEMOS A SOLUCIONAR CONFLICTOS EN CLASE:
-Respetando
la opinión de los otros/as, pero haciéndoles ver, también cuál es mi opinión.
-Nunca
se resuelve una situación de conflicto mediante la violencia.
-Si
hay conflicto y no encontramos solución pediremos ayuda a un adulto
(maestros/as, padres, abuelos).
IDEA
PARA SOLUCIONAR UN CONFLICTO EN CLASE:
Cuenta hasta 10
Si te enfadas, detente y tómate
tu tiempo: respira y cuenta hasta 10. Mantén la calma y luego das tu
opinión más calmado.
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